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Hacia una nueva política exterior mexicana.

18 Jul

PARTE 1

“Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar

que todo esta perdido y que hay que empezar de nuevo.”

Julio Cortázar

Siempre ha sido llamativa la posición geográfica de México entre las cuatro Américas. País lleno de matices culturales,  de gran territorio con hermosos paisajes, largos litorales, amplia biodiversidad y rico en recursos naturales, ha estado llamado a ser una potencia regional, desde hace mucho tiempo.

Es un hecho, que ningún estado es autosuficiente.  Vivimos en un mundo globalizado y cada vez más interdependiente, donde las formas de comunicación y negociación están cambiando diametralmente y el entramado de la política de cada nación es cada vez más complejo. Por ello las relaciones son más complicadas y muchas veces  se sustentan en una relación económica.

Nuestro país por su situación geopolítica ha estado sometido a los intereses del país hasta el momento considerado hegemónico, los Estados Unidos. En términos duros hemos sido considerados como su patio trasero. Este tipo de expresiones  han marcado su relación a lo largo del tiempo. La política de negociación de México muchas veces ha sido nula, como ejemplo basta un botón, no ha logrado una mejor situación y trato para nuestros migrantes. Resultado por otro lado irónico el hecho de tratar igual o peor a los que ingresan por nuestras fronteras.

México sigue atravesando su transición democrática, hace casi 11 años que dejamos de vivir bajo la dictadura del PRI y nuestro sistema sigue perdido en ese camino. Vivimos tiempos muy difíciles de inseguridad, con una violencia que raya en el abuso, tan solo el año pasado más gente perdió la vida en Ciudad Juárez que en Afganistán, la guerra contra el narcotráfico está acabando con nuestra necesaria estabilidad.

México no está creciendo al ritmo de potencias emergentes, cuando tiene todo para ello. Siendo uno de los países con más tratados económicos del mundo, no está aprovechando y dando los frutos adecuados para fortalecer su crecimiento. Se requiere la existencia de un capital solvente que fomente la inversión, capital humano preparado, estabilidad social pero sobre todo, lo que siempre nos ha mantenido en el subdesarrollo y los gobiernos no han entendido, fomentar la investigación científica y tecnológica, dar la importancia requerida a la educación.

Como si esto fuera poco, carecemos del seguimiento de una política exterior, hemos dejado a un lado principios. Lo anterior se refleja en la pérdida de peso en la participación de México en los asuntos internacionales.  Hemos mermado la presencia de nuestro país en el exterior y su capacidad de negociación, hay una carencia notaria de diplomacia en nuestro trato con otras naciones. Como prueba de ello, es la manera en que el presidente Calderón pidió la renuncia del embajador de los Estados Unidos en México, Carlos Pascual, el asunto de la ciudadana francesa Florence Cassez, la cuestión de la reforma migratoria, el trato a nuestros ciudadanos por la epidemia de NH1.

Brasil nos dejo hace mucho tiempo en el camino, todo por la falta de políticas de crecimiento, desarrollo, falta de reforma estructurales. Existe una confrontación, hasta cierto punto natural por el poder regional hasta ahora divido. El proceso de integración Latinoamericano ha sido largo y tedioso. No por falta de voluntad sino de consenso. Por falta de delegar asuntos. Los mandatarios de estos países se han limitado a la realización de cumbres presidenciales cuando un proceso de integración requiere de otros acuerdos.

México ha desaprovechado recursos y oportunidades para consolidarse como potencia regional. Necesita un replanteamiento de la política exterior, ya que el mundo enfrenta transformaciones por la creciente globalización, y la política de nuestros tiempos esta confeccionada por un sin número de relaciones interdependientes.

Debe considerarse la posibilidad más cercana de un cambio en el orden mundial. La creciente tendencia a los regionalismos no debe ser considerada como una teoría sino como un hecho por parte nuestro país ya que las relaciones comerciales y financieras tienden a ser la base del equilibrio de las relaciones entre estados o regiones.

 
2 comentarios

Publicado por en julio 18, 2011 en relaciones internacionales

 

2 Respuestas a “Hacia una nueva política exterior mexicana.

  1. Luis S.

    julio 20, 2011 at 11:45 am

    Estimada T. Llamó mi atención el título de tu ensayo y después de leerlo me gustaría conocer las continuación, que supongo publicarás aquí. Mientras eso ocurre, te propongo tratar a fondo algunos de los tantos problemas que mencionas. Me parece que la política exterior de cada país se vuelve más “tangible” cuando se trabaja en ella por partes. Al contrario de lo que puede parecer, pequeños pasos pueden llevarnos lejos. Espero entonces conocer el resto de tus observaciones y si me es posible, hacerte llegar algunas anotaciones.
    Saludos, Luis S.

     
    • fahrenheit451tknm

      julio 20, 2011 at 1:18 pm

      Claro que si mi estimado Luis estaré muy contenta de recibir tus anotaciones, comentarios y sugerencias. Saludos Tan.

       

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