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La libertad de expresión y derecho a la información como instrumentos.

09 Jun

La relación entre comunicación y poder en México,  ¿Nos quedan opciones?

Parte 2.

La libertad de expresión y el derecho de la información, son derechos fundamentales que permiten la constitución de una opinión pública informada, que garantiza el pluralismo político y social, piezas esenciales para el desarrollo, consolidación y fortalecimiento de un estado democrático. Tal derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información, opiniones e ideas. “Incluye el derecho colectivo de participar en forma plena a través del libre intercambio de ideas e información.”[1]

En un mundo cada vez más interdependiente, donde  la información vuela, este derecho no tiene fronteras. Ya sea a papel y pluma, oral, impreso, blogueado, cantado, manifestado de cualquier manera artística, esté privilegio debe ser resguardado por nuestras leyes y por los ciudadanos.

A pesar de que este derecho es universal, inalienable, irrenunciable, imprescriptible y no debe estar sujeto a censura, tiene sus limitantes. Constitucionalmente está respaldado en el artículo 6 y está limitado en el momento en que es un ataque a la moral, a los derechos de los terceros, se provoque un delito o bien se perturbe el orden público.

Todos tenemos derecho a la libertad de opinión, a no ser molestado a causa de nuestras opiniones, investigar, recibir y difundir información.  Queda prohibida la propaganda que fomente el odio nacional, racial o religioso, la incitación a la discriminación, hostilidad o violencia. Tenemos derecho a que la información no sea restringida. Se debe proteger nuestra honra, intimidad y privacidad. Tenemos derecho a la información siempre y cuando esta no ponga en peligro la seguridad nacional. Que no existan monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación. Sin embargo, ¿alguien o algo nos protegen de la manipulación a la que somos sometidos y bombardeados diariamente?

Vivimos la era de la información pero nuestra sociedad, la audiencia no está capacitada para realizar un consumo crítico de los medios y por lo ende, exigir un periodismo de calidad. Por tal razón, todos los mecanismos de autorregulación, los códigos y el defensor de la audiencia favorecen la construcción de una ciudadanía digna, informada, crítica y fuerte. Para los medios debe ser claro que su único límite es su propia audiencia, pues es quien la otorga legitimidad y credibilidad.

Los códigos de ética también sirven para defensa del mismo periodista, quien asume esa responsabilidad social desde el momento que escoge ese camino y sabe que dependen de su audiencia, a la cual hay que  defender de la barbarie y abuso del gobierno, de la manipulación y monopolio informativo de los consorcios económicos.


[1] Correa, Carlos & Moraima Guanipa, Yubi Cisneros y Andrés Cañizales. “Libertad de Expresión: Una discusión sobre sus principios, límites e implicaciones.”Editorial CEC. Universidad Católica Andrés Bello y Libros de El Nacional. Caracas, Venezuela.2007.p. 20

 
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Publicado por en junio 9, 2012 en Comunicación y poder

 

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