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Levántate y lucha conmigo

08 Mar

Reflexión en el marco del Día Internacional de la Mujer 2014

La historia del progreso está escrita con la sangre de hombres y mujeres que se han atrevido a abrazar una causa impopular, como, por ejemplo, el hombre negro al derecho de su cuerpo, o el derecho de la mujer a su alma.” Emma Goldman

Siempre hay acontecimientos que pasan a lo largo del año entre fecha y fecha del 8 de marzo, alguna plática entre amigos que teCollage invitan a reflexionar. Este año no fue la excepción.

Me considera una fémina que busca el equilibrio entre hombre y mujeres. Inevitablemente caes en el ámbito de términos que con el paso del tiempo se van tergiversando. Muchas veces he discutido lo que es ser feminista, equidad, igualdad y género. Reconozco no tener la pasión de algunas de mis amigas y conocidas, sin embargo, le temo a las pasiones llevadas al extremo porque ellas nublan la razón y te hacen perder el piso.

Ser mujer en nuestros días tiene múltiples connotaciones. Hoy, una mujer tiene que ser un[1] ama de casa irreprochable, una fiera como madre, una trabajadora incansable, una esposa luchadora y una mujer insaciable. Depende de la situación, depende de cada una y de sus metas. Sin embargo, es una hecho que actualmente la mujer juega muchos roles al mismo tiempo.

No debemos caer en debates insulsos, debemos crear conciencia. 8 de marzo no es un día para dar flores ni felicitaciones,  es un día que recuerda la lucha de mujeres a lo largo de los siglos, que conmemora la situación tan precaria en la que viven niñas y mujeres por la trata de personas, que invita a los gobiernos a seguir trabajando sobre legislaciones que continúan ubicando a la mujer en segundo término, las trabas que viven día a día para superarse en un mundo de hombres.

En México seguimos observando actuaciones de una ley injusta. Vemos mujeres recluidas por pagar con un billete falso, mujeres como Yakiri en la cárcel por responder a una agresión, mujeres indígenas que no son atendidas en hospitales, mujeres con un sueldo menor al de un colega, anuncios en periódicos donde solo solicitan al género masculino para determinado trabajo, cuando cualquiera con dos dedos de frente puede entender que hay tipos de trabajo que no requieren exclusividad.  Puedo seguir exponiendo casos pero no es el punto, no sirve más allá sino creamos un motor de esfuerzo, lucha y conciencia.

La sociedad sigue esperando que sea la mujer, la que se adecue al mundo, con ello me refiero a que se espera que las mujeres modifiquen su comportamiento para minimizar el riesgo y garantizar su seguridad. Muchas situaciones ordinarias orillan a las mujeres a dejar de actuar, restringe su libertad de ser personas libres y autónomas, un ejemplo claro es la muchachita que acude a su universidad en fachas, no por flojera  sino por miedo a ser acosada por sus maestros.

Usar una minifalda no las convierte en putas ni tampoco en receptor de mensajes obscenos. Un piropo es un piropo, una falta de respeto es una falta de respeto y hay un abismo de diferencia. Sus hormonas no las hacen incapaz de realizar un trabajo, nosotras aprendemos a lidiar con ello. Los hombres también tienen sus crisis y pareciera no haber razón de ello pero las hay.

Una mujer madre tiene la noble tarea de educar al hijo en el respeto, en la igualdad de oportunidades y la equidad de trato. Dejar de marcar las diferencias y desde pequeños inculcar que jamás seremos iguales en muchos sentidos pero que existe eso llamado trato equitativo e igualdad jurídica. Persuadir que estos temas no son aburridos sino la realidad de nuestra cotidianidad.

No estoy de acuerdo ni estaré en el uso de género en vocabulario, seguiré defendiendo que eso en lugar de buscar el equilibrio, acentúa las diferencias. Decir los niños y las niñas, los universitarios y las universitarios, las diputados y los diputados, etc., etc, con el paso del tiempo sólo introducirá una idea errónea porque no tenemos unas buenas bases en nuestras escuelas para encauzar la noble tarea que realmente se pretende con ello.

No es lo mismo el accionar que el decir. Las mujeres seguiremos luchando por nuestros derechos y buscando la justicia pero debemos hallar el equilibrio, comenzando por no sentirse reprimidas o discriminadas por el vocabulario, porque es la situación y no el léxico la que aísla.

Por último, mujer, sino te consideras feminista porque tu ejerces la lucha a tu manera, no te juzgo, caemos de nuevo en la dimensión desconocida de términos mal conceptuados. Pero recuerda que si hoy eres reconocida como un ser con alma, acudes a la universidad, votas y eres votada, una agresión contra ti es castigada, no eres propiedad de nadie es porque una mujer lucho por ello, y puede que hasta la vida haya dado por la causa.


[1] Regla ortográfica: se antepone el artículo “el” a los sustantivos femeninos que empiezan por “a” o por “ha” tónicas, con acento gráfico o sin él. Esta regla busca evitar la cacofonía. Ejemplos: el hacha, el alma, el agua. Lo mismo ocurre con “un”

 
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Publicado por en marzo 8, 2014 en relaciones internacionales

 

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